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¡Recibí este E-MAIL!  2º parte 💣

¡Hola! Aquí va la segunda parte de la historia de Razvan. 💥

Aprender unos de los otros es uno de los mejores “negocios” y, sin duda, lo que más ayuda e inspira. Todos nos hemos preguntado alguna vez si la vida podría irnos mejor, o si simplemente nos tenemos que resignar a ella. Como siempre digo, la vida es un espejo de lo que eres.

Razvan nos cuenta lo importante que es la educación financiera y lo poco que se imparte en el sistema educativo. Él tuvo que vivirlo en su propia piel para darse cuenta de ello. 

Quizás te estés sintiendo de una forma muy similar o te estés haciendo las mismas preguntas. Quizás compartas alguna que otra idea con él. O quizás conozcas personas que no salen del bucle de la pobreza. 

Estoy segura que este pequeño fragmento que escribió Razvan te puedo ayudar, sea para una idea, para una luz, para empezar a tomar acción, o para ayudar a alguien. ¡Empieza a documentar tu propio progreso también! Cada día es un pasito más hacia tu deseado futuro. 

Voy a despedirme aquí mismo. Nos vemos en el próximo BLOG. 💛💚💙💜🖤❤️🧡

Aquí os dejo el E-MAIL.


PADRE RICO PADRE POBRE APLICADO A MIS PROYECTOS DE EMPRENDIMIENTO.

LECCIÓN NÚMERO 2:

¿Por qué impartir educación financiera?

El otro día quedé con un amigo del trabajo. Sí, ese trabajo en el que aún sigo y al que, por cierto, vuelvo mañana después de una baja de cuatro meses por una operación. Sí, ese trabajo de mil y pocos euros que tiene el 90% de la gente en España, en el que compran tu tiempo a cambio de unos “cheles”. Y sí, vuelve el levantarme a las 4:30 am. Me voy a levantar incluso antes que Llados Fitness. Sí, voy a ganarle al “fucking” Llados mañana y toda esta semana. Volviendo a la conversación con mi amigo mozo de almacén. Después del típico“que tal” y “como va esto y lo otro”, empezamos a hablar de lo mal que está la situación económica del país, lo poco que cobramos y lo caro que es el alquiler respecto al salario mínimo de España cuando, de repente, mi amigo sacó de su bolsillo un artilugio que no había visto hasta ahora en persona, porque era relativamente nuevo, novedoso y mucho mejor que su predecesor: El nuevo Iphone XV o 15, o quince. Me da absolutamente igual el nombre técnico. Después de cinco segundos observando el teléfono, me lancé a preguntarle:

 -¿pero, tú no tenías el Iphone 14?

 -Sí, pero ya llevaba con él un año y quería cambiar de aires. Me hago muchas fotos y me gusta tener la mejor cámara”, contestó.

 -Tiene pinta de ser bueno, ¿te ha valido mucho?

 -La verdad que es caro, pero para algo trabajo ¿no? Además, no lo noto mucho. Lo he financiado y “solo” pago 50 euros al mes.

 -Ah ya entiendo, o sea que lo has financiado ¿no? ¿cuánto tiempo?

 -Nah, solo 24 meses. En dos añitos ya estará pagado y voy sin agobios. Por cierto, al final no voy a ir a la cena esta del departamento. Pagar veinte euros por un menú me parece carísimo. No sé de dónde saca el dinero la gente.

¿A cuántas personas de tu entorno conoces en esta situación? Yo personalmente, conozco a la perfección a una persona que hace unos meses o años habría hecho lo mismo: yo mismo. El capítulo dos del libro padre rico padre pobre profundiza aspectos relacionados con la educación financiera. Esta educación tiene como base la comprensión de un concepto clave: la diferencia entre un activo y un pasivo.

Consideramos activo algo que compramos o en lo que invertimos, que nos genera beneficios. Por otro lado, un pasivo sería una compra que no genera ningún tipo de ingreso adicional e incluso reduce el existente. En resumen, un activo mete dinero en tu bolsillo. Un pasivo lo saca. Toda persona tiene un estado financiero y debe conocerlo y comprenderlo, analizando su balance general. Veamos como afecta esto a las tres principales clases sociales de nuestro país. Las personas ricas, aumentan sus activos y tratan de disminuir sus pasivos, haciendo que su balance general sea positivo y en su estado financiero haya más ingresos que gastos.

La persona de clase media quizás tiene un buen sueldo. Pero si ha recibido poca o ninguna educación financiera, aumentará sus pasivos (comprándose una casa más grande o un coche mejor) y por lo tanto sus gastos, dejando el estado financiero en “empate”. Esto limita a las personas de dicha clase social a vivir para “pagar deudas, letras e impuestos”.

Por último, las personas pobres están en la misma situación que la clase media, pero sin tantos pasivos. Cobran su salario, pero éste es tan pequeño que apenas les permite cubrir los pocos pasivos que tienen, que serían sus gastos.

Podemos sacar varias lecciones de lo mencionado anteriormente:

– No se trata del dinero que produzcas, sino de cuánto eres capaz de conservar.

– La gente rica adquiere activos que le generen más dinero. La clase media y pobre adquiere pasivos que ellos consideran activos debido a una educación financiera deficiente.

– Si tú gastas todo lo que ganas, lo más probable es que, aunque incrementes tus ingresos, también incrementes tus gastos.

– Si quieres llegar a ser rico, tus activos deben generar mucho más dinero que el que te quitan tus pasivos

En verdad es un aprendizaje muy sencillo. Por desgracia, no se habla de esto en las escuelas. Es más, quizás salgas de una universidad, donde en teoría te preparan para “la vida”, y no sepas nada sobre tu dinero. Quizás te hayan enseñado a ganarlo, pero no a gestionarlo ni a mantenerlo. Con esto no quiero decirte que ir a la universidad sea malo. Yo mismo tengo una carrera. Simplemente te puedo asegurar que los cuatro años de universidad (como mínimo) no serán suficientes para que seas rico económicamente, por muy bien pagada que esté la habilidad que hayas adquirido y por muy pronto que encuentres trabajo en tu sector.

Llegados a este punto, surge una pregunta: ¿cómo puedo saber cuándo soy rico? El autor usa el sistema de medición de Buckminster Fuller, que dice: “La riqueza es la capacidad de una persona para sobrevivir cierta cantidad de días”. Es decir, si dejara de trabajar hoy, ¿Cuánto tiempo podría sobrevivir? La respuesta dependerá de cada uno. Si mis activos generan lo suficiente como para cubrir mis gastos ya tengo riqueza, aunque no sea rico. Si mis activos generan 1500 euros al mes y mis gastos ascienden a 1500 quiere decir que, aunque no sea rico, tengo lo necesario para vivir y en este punto ya no dependo de un sueldo.

Volviendo a la conversación con mi amigo, ¿crees que ha tomado una buena decisión comprándose un teléfono de última generación que no le produce activos, porque no trabaja con él? Creo que la respuesta es obvia.


ASPECTOS APLICABLES A MI VIDA PERSONAL Y AL EMPRENDIMIENTO

Soy una persona que procura aprender algo nuevo cada día. De este capítulo saco varias lecciones que yo aprendí debido a errores en la gestión del dinero.

-Pedí un préstamo para financiar un coche que, en realidad, no me permitía. Para aquel entonces tenía ahorrado un buen colchón, pero me pudo más la emoción de tener “el coche de mis sueños”. Por eso, en vez de comprar un coche asequible a mis posibilidades financieras, me endeudé para tener uno más bonito, con más caballos y de gama “alta”. No seas un inconsciente, no seas como mi yo del 2021.

-He derrochado muchísimo dinero en viajes, cenas y noches de fiesta. Yo mismo era consciente de que no me lo permitía, pero me dejaba llevar por la “codicia” mencionada en el capítulo uno del libro y por el placer temporal de esas actividades. Además, como toda la gente de mi entorno lo hacía, pues yo también. Si hubiese sabido invertir mejor mi dinero, generar activos y escoger mejor mis compañías, quizás mañana no tendría que volver a levantarme a las 4:30 de la mañana. ¡SÍ, 4:30 am!

-Otro error que cometí fue querer independizarme con 300 euros en mi cuenta de banco. Obviamente, después de todos los gastos de la casa y personales, me quedaban 20 euros para vivir. No seas como yo, ahorra, crea activos, traza un buen plan y ten un fondo de emergencia.

-Este cuarto punto lo voy a mencionar como error, aunque no lo es en sí por el acto, sino por el momento. Para salir de mi lamentable situación financiera, compré dos formaciones con un coste de 3000 euros que, al no tener ahorros, tuve que financiar. Ojo, no estoy diciendo que sea un error invertir en formación. Todo lo contrario, yo lo recomiendo encarecidamente. Pero estarás comprando un “pasivo” porque esa formación sacará dinero de tu bolsillo, aunque a la larga quizás te genere activos lo que hayas aprendido. Por eso debes hacer una previsión del impacto que tendrá dicha formación en tus ingresos y si aún así tienes margen para pagar todos los gastos y poder seguir invirtiendo en el negocio para convertirlo en un activo. En resumen: para emprender, fórmate.

Esto te hará ahorrarte muchos errores y te hará ir más rápido. Para formarte, ten capital. Ten un colchón que te permita pagar dicha formación. Todo negocio necesita una inversión inicial, ya sea en formación, en herramientas o en tiempo. Si no tienes esa inversión, trabaja y ahorra para adquirirla.

Por último, pero no menos importante, desarróllate. Nada cae del cielo, el dinero menos. Pero si inviertes en tu desarrollo personal, te conviertes en una persona de valor y dicho valor generará dinero. Puede que no tengas el dinero suficiente para montar un negocio en estos momentos, pero si inviertes en tu desarrollo y aprendes a gestionarlo, lograrás tener los ahorros suficientes para generar activos. Puede que quizás no tengas trabajo ahora, pero si inviertes en ti y aprendes una habilidad con demanda puede que hasta inventes una profesión con demanda y bien pagada. Si quieres ser rico o, por lo menos, no ser tan pobre, muévete. Por que gastando lo poco que ganas solo vas a conseguir ver tu vida pasar y no disfrutarla.

En el capítulo anterior mencioné que no me gusta leer. Y seguramente a ti tampoco. Es más fácil ver stories de Instagram en tu nuevo Iphone 15 Pro Max o jugar al nuevo FC 24. Pero seamos realistas, eso no te va a cambiar la vida. Quizás los 3 minutos que dediques a leer estas 4 hojas y un cachito si lo haga, o por lo menos despierte en ti la intención de hacerlo.

Si quieres seguir igual que ahora dentro de 10 años, genial, sigue deslizando el

dedo. Si quieres empezar a ganar oro, empieza a valerlo tú también.


                                                                                                       RAZVAN VALENTIN KRAFCIC



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